Pablo Echarri se presentó en la mesa de Juana Viale, desnudando la crisis que atraviesa el teatro y la industria audiovisual en Argentina. Durante una conversación intensa, Echarri expuso la falta de recursos y la caída del consumo en el teatro y la televisión, generando un debate sobre el futuro del arte en el país.

Echarri enfatizó que el teatro es un espacio crucial para el desarrollo artístico y económico, especialmente en tiempos difíciles. Aseguró que la situación actual del audiovisual es alarmante, con un público que no puede acceder a las plataformas de streaming debido a problemas económicos.
El actor también abordó la falta de ficción en la televisión abierta, que ha contribuido a la disminución de la popularidad de los teatros. Antes, la televisión generaba figuras que alimentaban la industria teatral, pero esa dinámica ha cambiado drásticamente.

Mencionó la importancia de Sagay, la sociedad de gestión que representa a los actores, destacando su rol en la defensa de los derechos de propiedad intelectual y el apoyo a los artistas, especialmente durante la pandemia. Echarri expresó su deseo de que se reactive la producción en televisión abierta.
La conversación giró hacia la necesidad de políticas que incentiven la producción audiovisual en Argentina. Echarri propuso implementar herramientas como el “cash rebate”, que han demostrado ser efectivas en otros países para atraer inversiones y fomentar la producción local.

Además, Echarri reflexionó sobre cómo el consumo de entretenimiento ha cambiado. Si bien las plataformas digitales han ganado terreno, subrayó que muchas personas en Argentina aún consumen televisión y teatro tradicional, lo que sugiere que hay un público dispuesto a apoyar el arte en vivo.

El actor también compartió su experiencia personal, revelando cómo un evento traumático, el secuestro de su padre, moldeó su visión del mundo y su enfoque hacia la actuación y la política. Esta experiencia le otorgó un sentido de escepticismo que influenció su carrera.
Finalmente, Echarri concluyó que, a pesar de las dificultades, el teatro sigue siendo un refugio vital para los actores. La pasión por el arte y el deseo de conectar con el público permanecen intactos, a pesar de la incertidumbre que rodea a la industria.